8 de septiembre de 2014

DESAYUNO CON DIAMANTES · Croissants

En mi casa nunca hubo mantequilla. Así de primeras parece una afirmación muy fuerte, pero así lo recuerdo. La suplantaba una tarrina de margarina con una mazorca de maíz dibujada; nada bueno se podía esperar de ella. Mi relación con la mantequilla se limitaba a esos paquetitos monodosis que te dan en los hoteles. Siendo así, la verdad es que nunca le di mucha bola. No me gustaban mucho las tostadas, y ahora se por qué. 

Para compensar todos estos años sin catar ese manjar de los dioses, desde que empecé a estudiar cocina uso para todo la manteca (así la llaman en este lado del mundo, sin diminutivos ni historias). Estos croissants son el mejor ejemplo de ello. Escandalosamente mantecosos y hojaldrados, son sinónimo de felicidad (sobre todo si se untan en leche y se deshacen en capas).

10 de junio de 2014

MUJERES DESESPERADAS · Muffins de arándanos


¡Volví! Sé que a menudo desaparezco por largo tiempo y los posts son del año de maricastaña, pero últimamente si carezco de algo es de tiempo. Para resumir, os cuento que al fin di el paso y cambié todo por la cocina. Ahora me paso las veinticuatro horas del día cocinando, aprendiendo todo lo que puedo y cortándome más de lo que me gustaría. Eso sí, feliz como una perdiz.

Hace tiempo que tengo girando por el ordenador este post, pero entre unas cosas y otras lo he ido dejando... y bueno, aquí está. La serie de la que os hablo hoy es una de esas que empezaron increíblemente y que a lo largo de las temporadas se convirtió en una telenovela barata que no había manera de soportar. Lo que más me motivó a seguir enganchada fueron las preparaciones una de las protagonistas, Bree Van de Kamp, que se pasa la mitad de la serie horneando. Esta es una de sus recetas: muffins de arándanos.


23 de marzo de 2014

OLDBOY · Mandú, empanaditas coreanas


Adoro la comida asiática. He llegado a ingerir sushi en cantidades industriales. Pero el cine asiático... me suele costar. Y es que es muy diferente a lo que los espectadores occidentales estamos acostumbrados, tiene otros ritmos; otra narrativa. En general, y hablo solo desde mi (in)experiencia, me he encontrado con películas lentas y muy reflexivas. 

Por eso me sorprendí cuando una amiga me recomendó la película del coreano Chan-wook Park. Es sencillamente maravillosa. Oldboy presenta una historia totalmente oriental con un dominio de los tiempos envidiable. Es sencilla y profunda a la vez. Una de esas para ver y reconciliarte con el cine asiático. Para superar la ausencia de acción de Yasujiro Ozu y abrir la mente a films asiáticos que van mas allá de The Ring.


25 de noviembre de 2013

LAS CHICAS DE ORO · Cheesecake



El calor ha llegado para quedarse a esta parte del hemisferio. Y yo, como buena norteña, siento ganas de encerrarme en el congelador. Por supuesto ya ni hablamos de encender el horno, porque eso ni me lo planteo. Así que de pronto me encuentro en un domingo, tirada cual perro con la lengua fuera y queriendo algo dulce pero fresquito, sobre todo lo segundo. El cheesecake (tarta de queso) era una elección obvia.


26 de octubre de 2013

LOS SOPRANO · Pasta con albóndigas


Soy adicta a las series. Las veo de todos los tipos, desde "Dexter" a "Sexo en Nueva York", pasando por fundamentales como "Lost" o la recientísima "Breaking Bad". Pero aún me faltaba un clásico entre los clásicos: "Los Soprano". Así que en uno de esos tiempos muertos en que no tengo capítulo nuevo de las series que sigo (casi necesito un cronograma y todo para organizarme), decidí poner un capítulo de la vida de Tony Soprano. Y lo amé.

La verdad es que cada vez es más complicado separar el cine de las series, ya no solo por los tremendos presupuestos que se manejan, sino por la calidad del producto. De hecho, me atrevería a decir que las series tienen una ventaja sobre las películas: son capaces de desarrollar a fondo los personajes y mostrar más facetas de los mismos, ya que tienen más tiempo para ello.

En el caso de "Los Soprano", lo fundamental son los personajes y sus distintas dimensiones. Ah, y la comida. Estos italianos saben lo que es comer. Y de eso se bastante, que desde que estoy en la Argentina (tierra de inmigración italiana por excelencia) he comido más pasta que toda la familia Soprano junta. Y si no que se lo pregunten a mi báscula.