lunes, 8 de septiembre de 2014

Croissants ("Desayuno con diamantes", Blake Edwards, 1961)

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En mi casa nunca hubo mantequilla. Así de primeras parece una afirmación muy fuerte, pero así lo recuerdo. La suplantaba una tarrina de margarina con una mazorca de maíz dibujada; nada bueno se podía esperar de ella. Mi relación con la mantequilla se limitaba a esos paquetitos monodosis que te dan en los hoteles. Siendo así, la verdad es que nunca le di mucha bola. No me gustaban mucho las tostadas, y ahora se por qué. 

Para compensar todos estos años sin catar ese manjar de los dioses, desde que empecé a estudiar cocina uso para todo la manteca (así la llaman en este lado del mundo, sin diminutivos ni historias). Estos croissants son el mejor ejemplo de ello. Escandalosamente mantecosos y hojaldrados, son sinónimo de felicidad (sobre todo si se untan en leche y se deshacen en capas).

Como veis tengo más ganas de hablar de la manteca y de los croissants que de la película en que está basada. Y es que, después de tanto escuchar a algunas amigas ponerla por las nubes, cuando tenía unos dieciséis años me aventuré a verla. Y no me pareció para tanto; no como para empapelar cada tienda "de diseño" con la cara de Audrey Hepburn. Al menos esa es mi humilde opinión. El cinéfilo que está leyendo esto tal vez me esté odiando en este momento, pero creo que Blake Edwards hizo cosas mucho mejores que esa, la Pantera Rosa da fe de ello. 

Pero si a pesar de todo tenéis ganas de ir a desayunar croissants mirando el escaparate de Tiffany's, aquí va la receta para que os tiréis a desayunar en el sofá, con legañas de domingo por la mañana (qué poco tiene que ver el cine con la realidad...).




Ingredientes:
  • 500gr de harina
  • 320gr de manteca
  • 145gr de leche
  • 145gr de agua
  • 60 gr de azúcar
  • 8gr de levadura seca
  • 8gr de sal
  • 1 huevo



Para comenzar, se mezcla la levadura, el agua y 145gr de harina y de deja que fermente hasta que doble su volumen. Luego, se añade la leche, el azúcar, la sal y 40 gramos de manteca. Hay que amasar hasta que todo quede bien integrado. Cuando la masa es homogénea,  se envuelve en film y se guarda en la heladera.

En este momento se empieza a trabajar con la manteca. Sobre papel manteca, se cortan taquitos de aproximadamente 1cm y se van colocando formando un cuadrado lo más perfecto posible. Se cubre con otro papel manteca y se pasa el rodillo hasta conseguir un cuadrado lo más perfecto posible. Tiene que quedar como una pieza entera, sin grieta alguna. Se mete al congelador hasta que esté bien dura.


Con un rodillo, se estira la masa que se preparó al principio en forma de cuadrado y se coloca la manteca en forma de rombo, es decir, que las esquinas no coincidan con las del cuadrado de masa. Se encierra la manteca con la masa y se sella bien con el rodillo. Por si no me explico bien, o hay algo que no ha quedado claro, aquí va un video explicativo de la técnica. Cualquier duda ya sabéis, comentad y responderé lo antes posible. 

A continuación, se estira a lo largo, hasta conseguir una longitud aproximada de 60cm. Luego se doblan los bordes hacia dentro, llevándolos hasta la parte central. A continuación se vuelve a doblar la masa, cerrándose como si fuera un libro. Se sella apenas con el rodillo, se envuelve en film y se lleva al congelador. Es fundamental trabajar con la masa bien fría, porque si no se derretirá y será inmanejable. Esta operación se debe repetir al menos tres veces, cambiando la dirección del estirado cada vez, es decir, si la primera se estiró a lo alto, a la siguiente se estira a lo ancho.


Cuando se han terminado las vueltas, se estira por última vez, pero hasta llegar a 90cm. Se cortan triángulos y se enrollan sobre si mismos, comenzando por la parte ancha. Para terminar, se pintan con huevo batido con un chorrito de agua, y se dejan levar alrededor de 2 horas, hasta que doblen su volumen. Se hornean a 200º durante 15-20 minutos, hasta que estén bien dorados.

Se supone que hay que esperar hasta que estén fríos para hincarles el diente, pero ¿de verdad te puedes resistir? Bon appétit!


martes, 10 de junio de 2014

Muffins de arándanos ("Mujeres Desesperadas", Marc Cherry, 2004-2012)

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¡Volví! Sé que a menudo desaparezco por largo tiempo y los posts son del año de maricastaña, pero últimamente si carezco de algo es de tiempo. Para resumir, os cuento que al fin di el paso y cambié todo por la cocina. Ahora me paso las veinticuatro horas del día cocinando, aprendiendo todo lo que puedo y cortándome más de lo que me gustaría. Eso sí, feliz como una perdiz.

Hace tiempo que tengo girando por el ordenador este post, pero entre unas cosas y otras lo he ido dejando... y bueno, aquí está. La serie de la que os hablo hoy es una de esas que empezaron increíblemente y que a lo largo de las temporadas se convirtió en una telenovela barata que no había manera de soportar. Lo que más me motivó a seguir enganchada fueron las preparaciones una de las protagonistas, Bree Van de Kamp, que se pasa la mitad de la serie horneando. Esta es una de sus recetas: muffins de arándanos.


Ingredientes:
  • 185g de arándanos
  • 240g de harina
  • 125g de leche
  • 2 huevos
  • 200g de azúcar
  • 60g de manteca
  • 8g de polvo para hornear
  • 5g de vainilla
  • Una pizca de sal


En un bowl, batir con varillas la manteca en frío (en pequeños dados) hasta que esté suave e ir añadiendo el azúcar hasta conseguir una textura ligera y un color claro. Agregar los huevos, la leche, la vainilla y la sal.  


Meter la mezcla en la nevera, para que la masa final resulte fría. Esto es importante porque así obtendremos una forma piramidal en la parte superior y evitaremos que nos queden planos. En otro recipiente mezclar bien la harina con la levadura y tamizar sobre la mezcla que está en la nevera. Mezclar sin remover mucho, con movimientos envolventes, hasta que la masa esté integrada y sin grumos. Añadir los arándanos y dar una vuelta más. 


Engrasar con manteca los moldes o cápsulas de papel y llenar ¾ de cada hueco con masa. Precalentar el horno a 180º y hornear durante 25-30 minutos, hasta que estén dorados. Dejar enfriar antes de comer.


P.D.: Por si no se os ha hecho la boca agua con el post, os cuento que dentro de poco saldrá la edición invernal (en el hemisferio sur) de la Revista Jengibre, en la cual volveré a colaborar. ¡Estén atentos! :)

domingo, 23 de marzo de 2014

Mandú, empanaditas coreanas ("Oldboy", Chan-wook Park, 2003)

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Adoro la comida asiática. He llegado a ingerir sushi en cantidades industriales. Pero el cine asiático... me suele costar. Y es que es muy diferente a lo que los espectadores occidentales estamos acostumbrados, tiene otros ritmos; otra narrativa. En general, y hablo solo desde mi (in)experiencia, me he encontrado con películas lentas y muy reflexivas. 

Por eso me sorprendí cuando una amiga me recomendó la película del coreano Chan-wook Park. Es sencillamente maravillosa. Oldboy presenta una historia totalmente oriental con un dominio de los tiempos envidiable. Es sencilla y profunda a la vez. Una de esas para ver y reconciliarte con el cine asiático. Para superar la ausencia de acción de Yasujiro Ozu y abrir la mente a films asiáticos que van mas allá de The Ring.


Las empanaditas coreanas (o mandú) que os traigo hoy tienen un interesante papel en la película, y aunque no tienen por objetivo presentarse como deliciosas ante el espectador, a mi me tentaron tremendamente. Se parecen a las gyoza japonesas, un habitual en mi congelador. Así que, lista de la compra en mano, me acerqué al barrio chino, mi lugar preferido de Buenos Aires, a la caza y captura de ingredientes (muchos de ellos desconocidos para mi). 

Y os prometo que están tremendas. Tanto, que cuando Juli, de Horneando Algo, me invitó a participar en la Revista Jengibre de otoño, supe que tenían que estar ahí. Junto con una receta de muffins que os mostraré pronto. 

Os recomiendo que visitéis la revista, porque aparte de mi pequeña contribución, vais a encontrar un montón de fotos y recetas para babear sobre el teclado.



Realmente esta receta tiene una complicación mínima en su elaboración, y lo que más tiempo os llevará es encontrar los ingredientes. Pero con paciencia y muchas preguntas a los compradores asiáticos (que a diferencia de ti) comprenden lo que pone en los envases, se consigue.

Ingredientes para las empanaditas:

150gr de carne
100gr de nira
100gr col
100gr tofu
100gr brotes de soja
50gr fideos de cristal chinos
1 ajo rallado
1 trozo pequeño de jengibre rallado
2 cucharadas de sésamo crudo
2 cucharadas de salsa de soja
1 cucharada de vinagre de arroz
1 cucharada de aceite de sésamo
1 cucharada de pimentón
1 cucharada de pimienta de szechuan
Una pizca de sal
Tapas de empanada para gyoza

Ingredientes para la salsa:

5 cucharadas de salsa de soja.
2 cucharadas de vinagre de arroz.
½ cucharada de salsa picante con chile crujiente.
Una pizca de sésamo crudo.


Mezclamos todos los ingredientes finamente picados en un recipiente, excepto las salsas. Colocamos la mezcla sobre un colador y presionamos ligeramente para retirar el exceso de líquido. Volvemos a colocarlo todo en el recipiente inicial y añadimos las salsas. 

Para rellenar las empanaditas, colocamos una pequeña bola de relleno sobre cada tapa de masa y cerramos en forma de media luna presionando con los dedos. Luego se fríen en abundante aceite. Por último, mezclamos los ingredientes de la salsa y servimos las empanaditas calientes. 

¡A atreverse, gente, que no es tan complicado como parece!